¿Qué es el shabat Bereishit? ¿Por qué se llama así este Shabat?
Ya pasaron los Iamim Noraim. La alegría de Sucot y de Simjat Torá ya pasó, pero todavía queda algo importante antes de que termine el emocionante mes de tishrei. Se trata del primer shabat después de las fiestas, conocido como el shabat Bereishit (o shabos Bereishis, en ídish).
¿Por qué se llama así? Cada semana del año leemos una porción de la Torá. El ciclo termina y empieza de nuevo en la alegre fiesta de Simjat Torá, cuando leemos la parte final de Haazinú y las primeras líneas de la primera porción, Bereishit. En el siguiente shabat se lee de la Torá toda la porción de Bereishit.
Como furgón de cola de un largo tren, este shabat nos ayuda a juntar la energía espiritual del mes que se termina, y nos asegura mantenernos en nuestro carril para el largo viaje que tenemos por delante.
Estimados lectores:
Este Shabat es conocido como Shabat Bereshit. Comenzamos nuevamente la lectura de la Torá desde el Génesis, una perashá que contiene algunas de las historias más importantes de la humanidad: la creación del mundo, el primer hombre, la primera pareja, los primeros hijos y el primer conflicto entre hermanos. Cada uno de estos relatos encierra innumerables enseñanzas, pero quisiera detenerme en un personaje que parece completamente secundario: Lemej.
La Torá nos cuenta que Lemej tenía dos esposas. Rashi explica que, en aquella generación, existía la costumbre de tomar una esposa para tener hijos y otra destinada exclusivamente al placer, a quien se procuraba mantener sin hijos para conservar su belleza. También conocemos a los descendientes de Lemej, quienes desarrollaron importantes habilidades y oficios, aunque algunas de esas capacidades terminaron vinculadas con la violencia y la idolatría. Al explicar estos versículos, Rashi señala que no habría sido necesario extenderse en ciertos detalles de esta historia. Y surge entonces una pregunta: ¿por qué la Torá dedica espacio a relatarnos la vida de estas personas?
Esta expresión me recuerda al primer comentario de Rashi de toda la Torá: “Lo haiá tzarij lehatjil”, la Torá no habría necesitado comenzar con el relato de la creación, sino con el primer precepto entregado al pueblo de Israel. Rashi explica que la Torá comienza con Bereshit para enseñarnos que Hashem es el Creador del mundo y que toda la tierra le pertenece. Pero esta pregunta también nos invita a reflexionar sobre algo más profundo: ¿para qué fue creado el mundo? ¿Cuál es el verdadero sentido de nuestra existencia?
El Jasidut nos enseña que el propósito de la creación es convertir este mundo físico en una morada para Hashem. Dios nos entregó un mundo lleno de recursos, capacidades, talentos y oportunidades, pero también de impulsos y tentaciones. Podemos utilizar todo eso exclusivamente para satisfacer nuestros deseos, o podemos transformarlo en instrumentos de bondad y santidad. Los descendientes de Lemej representan justamente ese desafío: personas capaces de desarrollar grandes habilidades, pero que no necesariamente las orientaron hacia un propósito elevado.
Y quizás esa sea una de las grandes enseñanzas de Shabat Bereshit. El valor de nuestra vida no depende solamente de cuánto logramos crear, producir o acumular, sino de qué hacemos con aquello que Hashem puso en nuestras manos. Cuando utilizamos nuestras capacidades para ayudar al prójimo, construir una familia, fortalecer nuestra comunidad y transformar lo material en espiritual, estamos cumpliendo el verdadero propósito de la creación. Estamos convirtiendo este mundo en un lugar donde la presencia de Hashem pueda revelarse, hasta que tengamos el mérito de ver el Beit Hamikdash reconstruido en Ierushalaim, con la llegada del Mashíaj.
Shabat Shalom,
Rabino Eli Levy
MAGACINE de Jabad